Cómo enfrentarse y superar la tristeza por una mudanza

Sentir tristeza por una mudanza es un síntoma muy normal entre las personas que cambian de casa, pero es fácilmente superable.Sentir tristeza por una mudanza es uno de los síntomas más habituales que se dan estos traslados de vivienda. En mayor o menor medida, cambiar de hogar es dejar una parte de tu vida atrás y algo te dice que lo que hoy son recuerdos, quizá en un futuro ya ni siquiera lo sean. Ante este escenario, es normal sentir esa tristeza, ansiedad o exceso de nostalgia (el sentimiento puede adaptar varios nombres, pero los indicios que nuestro cuerpo y nuestras mentes notan son los mismos). Por lo tanto, aceptar que es normal, que es una fase por la que se debe pasar es el primer paso para superar esta crisis emocional que si no sabemos encajar puede convertirse en el germen de una depresión. Por ello, aquí te vamos a enseñar cómo superar estos malos momentos, que ya verás que serán pasajeros.

Pasos para saber cómo hacer una mudanza sin que nos afecte emocionalmente

Al principio todo parece un cuento de hadas, ¿verdad? Pareces haber encontrado la empresa de mudanzas baratas perfecta, los empleados de están ayudando con todo, son amables y has conseguido un precio mucho más bajo del que tú mismo te habías presupuestado cuando la idea de la mudanza comenzó a burbujear en tu cabeza. ¿Qué puede ir mal? Pero de repente, sin saber cómo, las cosas se empiezan a torcer como no te podías ni imaginar.

Todo comienza en el momento en el que ya crees que la parte más difícil del traslado ya ha pasado, todas las cajas están ya en tu nueva casa y la idea de ir sacando las cosas de ellas incluso parece atractiva (aunque algo tediosa, eso sí). Estás cansado, pero también motivado por llenar los numerosos huecos de lo que ya es tu hogar y sobre todo, ilusionado por comenzar esta nueva etapa fuera de tu zona de confort. Justo en el momento en el que llenar los estantes parece hasta una tarea hasta divertida, comienzan a surgir los primeros problemas relacionados con la clásica depresión post-mudanza.

Síntomas principales de una depresión por mudanza

Cambiar de casa es relativamente sencillo, dejas un inmueble y entras en otro, pero cambiar de hogar es ya otra cosa bien distinta que lleva un proceso de adaptación. Como decimos, comienzan los problemas, de repente ves esa fotografía y algo en tu interior te invita a arrepentirte de habértela llevado contigo, lo que era un bonito recuerdo empieza a ser la frustración por comprender que este ya es cosa del pasado. Decides con buen criterio comprender que es algo normal, pero un minuto después te das cuenta que dentro de las cajas hay más recuerdos que objetos y pertenencias y se te están echando todos encima, sin piedad.

De pronto, te das cuenta que el estrés por la mudanza previo que sentiste durante los días de antes de meterte en el coche es una tontería comparado con esto. Sientes algo que te hace estar triste, y es mucho más fuerte el miedo a cambiar de casa que sentías semanas atrás. Pero sacas fuerzas de flaqueza, dejas las cajas vacías y tus muebles muestran una apariencia idéntica a la que tenían en tu anterior hogar, lo cual te transmite una mezcla de confort y ansiedad. Te cuesta pegar ojo esa noche, y si te has mudado con tu pareja, ella comenzará a ser testigo durante los próximos días de tu peor versión: estarás ausente, poco hablador, de mal humor constantemente. La crisis por el cambio de vivienda seguramente afecte a tu relación y os toque pasar a ambos unos días malos.

Cómo quitar la depresión tras una mudanza: consejos que te vendrán muy bien

Si has llegado hasta aquí, es importante que recuerdes lo que hemos dicho al principio, todo esto es parte del proceso. Pasar por esto no te hace peor persona o más débil, nadie nace aprendido o como decimos en el sector, nadie nace sabiendo cómo superar una mudanza, uno de los pasos más complejos que se puede dar en una vida.

Es todo un desafío, pero créenos, la inmensísima mayoría lo supera, se trata de hecho de uno de los factores de depresión con menor índice de peligro para quien la siente, y es que como decimos, ser aplastado por una avalancha de poderosos sentimientos entra dentro de la normalidad en lo que conlleva un traslado de hogar, pero también, superar y aprender a controlar nuestras emociones entra dentro de lo habitual. Has salido de la zona de confort, solo estás experimentando el cambio.

Cuando dudes, piensa en los motivos que tanto te convencieron, a ti y a tu familia, para dar este paso, piensa en la ilusión que no te dejó dormir el día de antes de emprender esta nueva aventura. Y sobre todo, piensa en tener el control sobre tu vida, que todos los recuerdos que quieras mantener, los vas a poder seguir manteniendo, la vida nos da infinitas oportunidades para no perder el contacto con aquellos que (a pesar de los kilómetros de distancia) queremos que sigan en nuestra vida. Y por cierto, en esta nueva etapa te esperan grandes recuerdos que almacenar, pero antes serán momentos, así que ve a vivirlos.

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